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    March 17

    DECRETO MAGISTRAL

    DECRETO MAGISTRAL

    15-03-2007 A.D

     

    Incorporación en otras Ordenes Caballerescas,

    Confraternidades  y Corporaciones Nobiliarias

    Siempre se distinguió al vencedor. En Roma las testas fueron coronadas con coronas y laureles, las medallas y las ceremonias mayores como “El Triunfo” y “La “Ovación"  discernidas por el Senado. Desde el siglo VI con San Benito (ora et lavora) aparecen las órdenes religiosas sujetas a estrictas normas de conducta, que se perfeccionarían al aprobar el Papa en 1287 la Orden de los Agustinos.. Le suceden los Templarios, los Caballeros del Santo Sepulcro, Calatrava, Santiago y especialmente la Orden del Hospital de San Juan, hoy de Malta, de carácter religioso-militar.

     

    El otorgamiento de las órdenes no acuerda privilegios ni honores específicos, siendo requisito conservar una moral y conducta intachables. Quebrantar estas normas comporta la cancelación de los derechos al título y uso de las insignias.

     

    De las ordenes cruzadas heredaría la Caballería un espíritu del honor y defensa de la fe. Nace así un modelo humano, el caballero “soberbio con los soberbios y humilde con los humildes”, que viven en un idealismo en el que el idealismo lo llena todo.

     

    De todas las agrupaciones humanas, las mas idealistas y trascendentes han sido y son las Ordenes de Caballería, que siguen vigentes en las virtudes inherentes al  caballero:

     

    Ø                                                                                        La Sabiduría

    Ø                                                                                        La Caridad

    Ø                                                                                        La Lealtad

    Ø                                                                                        El Valor

     

    Caballo y armas no bastaban para hacer del zafio, un caballero, como tampoco hoy bastan la influencia o el dinero, para convertir en caballero al soberbio o al ocioso. Nunca antes como hoy, han existido tantas instituciones caballerescas. Presenciamos un renacer del asociacionismo que exalta los antiguos ideales de la caballería como medio de regeneración de una sociedad abandonada a la idolatría del hedonismo.

     

    Las Ordenes lejos de su extensión, son entes vivos, que apasionan a quienes conocen su naturaleza y que pueden aportar al mundo caótico y materialista, el calor de las virtudes caballerescas tan actuales como la cortesía, la lealtad, la generosidad y la franqueza, opuestas a las modernas pautas de conducta que enaltecen la mala educación, la traición, la mezquindad y el engaño como supremos valores del hombre de nuestro tiempo.

     

    Una Orden de Caballería es un ente colectivo con vida propia dedicado a un fin, que se pretende realizar corporativamente con pleno espíritu caballeresco. Sus distintivos constituyen lo externo, lo que efectivamente vale son los hechos, los actos, las realizaciones. “Por sus frutos los conoceréis” es una frase evangélica que resume certeramente lo que hasta aquí se ha expuesto.

     

    En virtud de lo anteriormente expuesto y sabiendo sobradamente de innumerables seudo-ordenes engañosamente orquestadas;  el Soberano Gran Maestrazgo de la Orden con la anuencia del Consejo Magistral, invita a los Miembros de la Orden a prestar particular atención a la pluralidad de Ordenes y demás Corporaciones hoy existentes en el mundo y, establece que desde el dia de la fecha todo Caballero y/o Dama de la Orden de Bonaria, como así tambien sus diversas Autoridades regionales, deberán solicitar a la Sede Magistral el debido permiso para poder ingresar a nuevas Ordenes Caballerescas, Confraternidades y/o Corporaciones Nobiliarias, a las que pudieran ser invitados a participar o que de motu proprio deseen alistarse. El pedido formal a tal fin se ajustara al siguiente Procedimiento que rige con pleno rigor desde el dia de la fecha:

     

     

    PROCEDIMIENTO

     

    Disposiciones Generales

     

    1.      La autorización para ingresar a una otra Orden Caballeresca, Confraternidad o Corporación Nobiliaria sera solicitada por duplicado, debiendo remitirse el original autógrafo directamente a la Sede Magistral a través de la Gran Cancillería, el duplicado deberá ser entregado a la Autoridad local del pais de residencia para su conocimiento, de no haberla ambas cartas deberán ser remitidas a la Sede Magistral.

    2.      La carta-solicitud deberá acompañarse de la documental de la Orden Caballeresca, Confraternidad o Corporación Nobiliaria a la que se desea incorporar, especificando, entre otros datos: orígenes, breve historia de la corporación, nomina de autoridades que la componen, fines, etc.

    3.      En la carta-solicitud se deberá especificar el porque se desea o se lo invita a participar de la nueva corporación.

    4.      Una vez reciba la carta-solicitud el Gran Maestrazgo, analizadas y consideradas las actuaciones, se expedirá en un plazo no mayor a siete días de la recepción de la misma. La resolución positiva o negativa al pedido se contestara por carta oficial debidamente remitida al interesado.

    5.      La resolución del Gran Maestrazgo será inapelable y de cumplimiento efectivo.

     

    Disposiciones Particulares

     

    6.      No se podrán presentar mas de dos cartas-solicitudes por año.

    7.      De contarse con favorable resolución y una vez producido el ingreso a la nueva Orden Caballeresca, Confraternidad o Corporación Nobiliaria deberá remitirse al Gran Maestrazgo copia de la Letra Patente respectiva de incorporación.

    8.      Los Miembros de la Orden de Caballeros de Nuestra Señora, Santa Maria de Buenos Aires no podrán –bajo ningún concepto- lucir sus insignias o distintivos junto al de otras Ordenes Caballerescas, Confraternidades o Corporaciones Nobiliarias sino mediare previa autorización oficial y específica al respecto, expedida por la Sede Magistral o Prioral respectiva.

    9.      La no observancia del presente Decreto Magistral en todo o en parte hará punible al Caballero o Dama de la Orden de sanción disciplinaria la que, por su gravedad, podrá conducir a la expulsión de la Orden.

     

     

     

    Siendo Nuestra Augusta voluntad, así Ordenamos y Establecemos,

    dese a Conocer, Regístrese y Archívese

    en la Ciudad de Buenos Aires, sede de Nuestra Orden

    a los 15 días del mes de marzo del año del Señor de 2007.

     

     

     

    S.A.R.S. don Ruben Alberto de Gavalda

    Gran Maestre O.S.M.B.A.

     

    February 22

    Orden de Nuestra Señora, Santa Maria de Buenos Aires

    Saludos del Soberano Gran Maestre 

     

     

    Muy queridos amigos,

    Este Gran Maestrazgo tiene el alto honor y felicidad de poner a vuestra disposición la presente pagina web. En la misma encontrareis variada información sobre nuestra la Nobilísima, Muy Augusta, Dinástica y Soberana Orden de Nuestra Señora, Santa Maria de Buenos Aires, bajo la protección del Glorioso San Martín de Tours: historia, misión, características distintivas, expansión, etc.

    El Patrimonio histórico-social de nuestra Orden es un Don y una Gracia, que Dios, a traves de su Madre la Virgen de Buenos Aires, nos ha regalado, Don y Gracia que al ser tan grandes es nuestro deseo no guardarlo con exclusividad egoísta sino compartirlo, como hoy hacemos con Ustedes.

    Nos hallamos abiertos a vuestras inquietudes, sugerencias, etc., dejándonos interpelar por la realidad de este mundo tan convulsionado, y queriendo aportar valores nobles y perennes a una sociedad que, aun a veces sin saberlo, necesita imperiosamente de ellos; esta es la función de esta pagina, función que también alcanzara realidad en la medida que se convierta en un lazo de amistad entre Ustedes y nosotros, siendo que toda comunicación es una mano que se ofrece, es una manifestación de vida.


    Laus Domino!!!

    Esteve IVº - Rubén Alberto Iº de Gevaudan
    Soberano Gran Maestre
    Orden de Nuestra Señora, Santa Maria de Buenos Aires

     

     

    HISTORIA

     

    Esta advocación mariano-mercedaria tiene su origen en la ciudad de Cagliari (isla de Cerdeña), cuando en el año 1370 arribo a sus playas, llevada por las aguas, una caja conteniendo una hermosa imagen de Nuestra Señora con el Niño Jesús en un brazo y en el otro llevando una candela o cirio. Desde entonces fue venerada con el titulo de Bonaria, Buen Ayre o Buenos Aires, constituyéndose en protectora de navegantes y marineros.

    De Cerdeña, posesión de la corona de Aragón, paso a España llevada por los marineros y navegantes, por los cautivos redimidos por los mercedarios y por las autoridades civiles y eclesiásticas que procedían de la península.

    Fue así como en Sevilla tuvo su mayor arraigo dicha devoción en la Cofradía de mareantes españoles que, desde su vecino puerto, se hacían a la mar desconocida en frágiles naves con rumbo al nuevo mundo. Así llego a nuestras playas con la expedición de don Pedro de Mendoza quien, al fundar el puerto y asiento de nuestra futura gran capital argentina, el 2 de febrero de 1536, le puso el nombre al puerto de Santa Maria del Buen Ayre, llevado por su devoción hacia la Madre de Dios y por los consejos de los dos mercedarios que lo acompañaron. Y el 11 de junio de 1580 don Juan de Garay “estando en este puerto de Santa Maria de Buenos Aires” procedió con toda solemnidad a fundar la ciudad “que se intitule la ciudad de la Trinidad”.

    La Orden de Caballeros de Nuestra Señora, Santa María de los Buenos Aires, bajo la protección del glorioso San Martín de Tours, se desarrollo durante el tiempo de los Virreyes del Río de la Plata, integrándola destacadísimos hidalgos, todos ello Caballeros de enorme fervor mariano; adormecida permaneciendo in pectore et in potentia, bajo el cuidado del Fuero de Hidalgos del Río de la Plata.

    En Acto Soberano de Restauración, de fecha 8 de diciembre de 2003, la Orden fue restablecida por le Prince-Comte de Gevaudan, renovando la fuerza, el empuje y el celo mariano de sus orígenes.
    La Orden fué recibida oficialmente por el Nuncio Apostólico de Su Santidad Benedicto XVI el 19 de abril de 2006 en la Nunciatura Apostólica de Buenos Aires, Argentina.

    Después de cuatro siglos la ciudad saldo la deuda con la Señora que le dio su nombre y erigió, también por los mercedarios, la hermosa Basílica de Nuestra Señora de los Buenos Aires, inaugurada el 3 de diciembre de 1932.

    La imagen de Nuestra Señora de los Buenos Aires, se venera en dicho lugar hoy Basílica Mayor, desde el año 1897, siendo éste recinto, el lugar de privilegio en donde los Caballeros de Bonaria rinden especial culto a su patrona y celebran sus ritos de admisión a caballeros e imposición de insignias.